Cuando la luz se convierte en un aliado contra el avispón asiático

Durante mucho tiempo, el trampeo del avispón asiático se ha basado en una única certeza: su olfato.
Se multiplicaron las recetas, se ajustaron las fermentaciones, se probaron cebos más o menos atractivos. Y funcionó… hasta cierto punto.
Especialmente cuando la presión ya estaba establecida, cuando las obreras eran numerosas alrededor de los colmenares y la competencia alimentaria jugaba a favor de la trampa.

Pero muy pronto apareció claramente un límite: la primavera, y con ella el desafío del trampeo de las fundadoras. En efecto, una fundadora no es una obrera. Está sola, dispersa en el paisaje, en movimiento constante. No patrulla un colmenar: explora un territorio.
En este contexto, una simple señal olfativa suele resultar limitada. Hace falta algo más. Un segundo aliado.

Fue entonces cuando una idea, casi evidente en retrospectiva, se impuso: el avispón no se guía únicamente por el olfato. Ve.

Una inspiración llegada de otro ámbito: el mundo de los mosquitos

Esta idea no nació en la apicultura, sino en otro campo: el de los mosquitos.

Desde hace años, las trampas UV explotan un principio bien conocido: el uso de una señal visual en el ultravioleta para alterar y guiar el comportamiento de vuelo.
Los mosquitos son sensibles a ella, y su trayectoria se ve profundamente influida.


Figura 1 — Trampa para mosquitos mediante luz UV

La pregunta surgió entonces de forma natural:
si una señal visual UV puede desempeñar un papel tan determinante en los mosquitos, ¿por qué no explorar este recurso en el avispón asiático?

Más aún teniendo en cuenta que, al igual que los mosquitos, los avispones disponen de un espectro visual ampliado en el ultravioleta, el azul y el verde.


Figura 2 — Espectro visual de los véspidos en función de la longitud de onda de la luz

Una limitación importante: la ausencia de electricidad en el colmenar

La respuesta llegó inmediatamente, casi como un muro.

Las trampas UV clásicas funcionan porque están conectadas a la red eléctrica: lámparas UV, alimentación continua, dispositivos de alto consumo energético... ¡Todo lo que el entorno apícola no permite!

No se pueden conectar decenas de trampas en medio de campos, bosques o laderas.
Si debía existir una solución, tenía que ser pasiva, autónoma y sin electricidad.

Fue en ese preciso momento cuando el razonamiento dio un giro.

¿Por qué producir UV si el sol ya lo proporciona?

¿Por qué intentar producir artificialmente luz UV cuando el sol ya la emite de forma permanente?

Este es el espectro estándar de emisión solar en las longitudes de onda UV y visible:


Figura 3 — Espectro visual recibido del sol

Y aquí la comparación entre el espectro visible por el ser humano y el percibido por los avispones y, más ampliamente, por los himenópteros:

Figura 4 — Comparación del espectro visual: himenópteros vs humanos

El ultravioleta en la visión de los himenópteros

En los himenópteros (abejas, avispas, avispones), la luz ultravioleta no es un detalle marginal: forma parte integral de su percepción del mundo.

A diferencia del ser humano, cuya visión termina en el violeta, muchos himenópteros poseen fotorreceptores sensibles al UV-A, típicamente alrededor de 340–360 nm.
Su visión es tricomática, pero desplazada hacia las longitudes de onda cortas: UV – azul – verde, y no azul – verde – rojo como en nuestro caso.

En la abeja, este uso del UV está ampliamente documentado. Las flores suelen presentar patrones UV invisibles para el ojo humano —los llamados guías de néctar— que orientan al insecto hacia el centro floral.
El UV también interviene en la orientación espacial, el reconocimiento de formas, el contraste entre objetos y fondo y la memorización visual del entorno.

En las avispas y los avispones, el conocimiento es menos difundido, pero converge hacia la misma realidad biológica.
Son insectos diurnos y visuales, activos a pleno sol, que utilizan intensamente la vista para la navegación, la caza y la exploración. El UV enriquece su paisaje visual e influye en sus trayectorias de vuelo y comportamientos de aproximación.

La luz UV no se percibe como un color, sino como información visual estructurante. Un material que refleja UV no “brilla” en el sentido humano, pero destaca visualmente para el insecto.

El verdadero problema: el UV está presente… pero desaparece

Hasta ahora hemos visto que el problema no es la ausencia de ultravioleta en el entorno. El UV está naturalmente presente en la luz solar. Pero para aprovecharlo nos enfrentamos a otro obstáculo: la gran mayoría de los materiales comunes lo absorben o lo neutralizan.

El ultravioleta está ahí, pero desaparece. Invisible. Inutilizable.

¿Y si, en lugar de absorberlo, aprendiéramos a reflejarlo?
A devolverlo de forma dirigida, estable y aprovechable por el sistema visual del avispón?


Figura 5 — Materiales que absorben o reflejan la luz UV

Del material a la tecnología UV®

A partir de ese momento, el trabajo fue mucho más profundo que un simple diseño de trampa.

Fue necesario intervenir en el propio material:
su composición, su color, su respuesta óptica, su comportamiento a lo largo del tiempo bajo lluvia, sol y exposición repetida a los UV.

El objetivo no era estético, sino funcional:
desarrollar un material capaz de transformar la luz solar en una señal visual activa, sin energía, sin electrónica y sin mantenimiento.

Este trabajo de investigación y desarrollo dio lugar a una nueva tecnología, patentada en 2025.


Industrialización y primeros resultados en campo

Se desarrolló una trampa que refleja aproximadamente un 80 % más de luz UV que una trampa clásica, lo que en principio la hace más atractiva.

La tecnología superó después la etapa clave de la industrialización. Requirió inversiones específicas, una estrecha colaboración con el fabricante del molde y una cuidadosa selección de procesos y materiales para garantizar tanto el rendimiento óptico como la robustez del producto en condiciones reales. En junio de 2025, estos esfuerzos culminaron con la producción de la primera serie industrial, fabricada en el País Vasco.


Figura 6 — Primera serie de Ornetin UV producida en el País Vasco en junio de 2025

Pero aún era necesario validar la teoría en condiciones reales.

Validación experimental en el colmenar

A principios del verano de 2025, con los primeros modelos disponibles, llevamos a cabo una campaña de experimentación en nuestro colmenar.

El método fue sencillo:
colocar 6 pares de trampas Ornetin Classic | Ornetin UV, una junto a la otra en todo el colmenar, con el mismo cebo.

Se filmaron todas las pruebas (tres campañas), y posteriormente se recogieron y analizaron las capturas.


Figura 7 — Recuento riguroso tras el trampeo

Los resultados consolidados muestran una diferencia clara de atractivo:


Figura 8 — Resultados acumulados de las tres campañas

Ornetin UV capturó de media el 75 % de los avispones, frente al 25 % de Ornetin Classic.

Esto no cuestiona la eficacia de Ornetin Classic, ampliamente confirmada desde 2022 por numerosas pruebas y comentarios de usuarios. Pero demuestra claramente que, cuando un Ornetin UV está presente, los avispones lo prefieren mayoritariamente.

Un trampeo basado ahora en dos mecanismos

Con Ornetin UV, el trampeo ya no se basa en un único mecanismo, sino en la combinación de dos sistemas complementarios. El cebo mantiene plenamente su función olfativa, pero ahora se refuerza con una segunda señal visual que aumenta la probabilidad de interacción con la trampa, especialmente a mayor distancia.

Ambos mecanismos no se oponen: se complementan y refuerzan mutuamente. La teoría ha sido confirmada por la práctica, un punto clave que abre perspectivas importantes para el desarrollo futuro de la tecnología.


Figura 9 — Mayor rendimiento de Ornetin UV

El gran desafío: las fundadoras

Se ha demostrado una mayor atracción para las obreras durante el verano y el otoño de 2025.
El siguiente paso es decisivo: demostrar el rendimiento en el trampeo de reinas fundadoras en primavera.

En primavera, cada fundadora capturada cuenta.
La presión aún es difusa, difícil de percibir, y una señal visual adicional puede marcar la diferencia.

No sustituye al cebo:
le aporta mayor alcance, mayor presencia y mayor coherencia con la biología del insecto objetivo.

Una innovación sobria, nacida del terreno

La tecnología UV® desarrollada por Ornetin no es una promesa milagrosa.
No pretende resolver por sí sola el problema del avispón asiático. Pero introduce un cambio fundamental:
por primera vez, el trampeo del avispón asiático actúa simultáneamente sobre el olfato y la vista, de forma pasiva, duradera y compatible con la realidad del terreno.

Una innovación nacida de una limitación, guiada por la observación y concebida para perdurar.

¡Nos vemos en los colmenares esta primavera!

Descubre la trampa Ornetin UV®

×