La captura selectiva se basa en la geometría de la trampa y en aberturas cuidadosamente calibradas para dirigirse a tamaños específicos de insectos. Aunque puede reducir significativamente las capturas no deseadas, ningún sistema es completamente selectivo. El monitoreo regular y los ajustes son esenciales para mantener la eficacia y proteger la biodiversidad.


Por qué es importante la captura selectiva

Al tratar con especies invasoras como la avispa asiática (Vespa velutina), la captura se utiliza a menudo como método de control. Sin embargo, no todas las trampas son igual de eficaces, y algunas pueden generar más problemas de los que resuelven.

Las trampas no selectivas capturan una amplia variedad de insectos de forma indiscriminada. Además de la especie objetivo, suelen atrapar polinizadores y otros insectos beneficiosos, lo que provoca daños no deseados y un impacto negativo en la biodiversidad.

Esta falta de selectividad puede acabar superando los beneficios de la captura, especialmente cuando se ven afectadas grandes cantidades de especies no objetivo.


Figura 1. Ejemplo de captura no selectiva que muestra la captura involuntaria de múltiples insectos no objetivo.

La captura selectiva ofrece un enfoque más equilibrado y responsable. En lugar de capturar todo, se dirige a una especie específica, como Vespa velutina, minimizando el impacto colateral sobre el ecosistema circundante.

Hasta que las feromonas específicas por especie estén ampliamente disponibles, la mayoría de los métodos de captura selectiva se basan principalmente en el tamaño de los insectos. Por ello, el tamaño se convierte en un parámetro clave en el diseño de trampas que capturen eficazmente la especie objetivo mientras permiten que otras escapen.

Selectividad basada en el tamaño: principios clave

La captura selectiva se basa en primer lugar en un mecanismo físico simple: la geometría de la trampa.

Las trampas más eficaces utilizan una entrada cónica o en forma de embudo. Esta geometría permite que los insectos entren fácilmente, guiados hacia el interior por la forma estrechante. Sin embargo, una vez dentro, les resulta difícil localizar y atravesar de nuevo la misma abertura, ya que la salida es pequeña, no es directamente visible y va en contra de sus patrones naturales de movimiento.

Ilustración de captura selectiva con insectos objetivo retenidos
Figura 2. Explicación de la captura selectiva: los insectos objetivo son capturados mientras que las especies no objetivo son evitadas.

Más allá de la forma, la selectividad por tamaño es el segundo principio clave.

Las trampas están diseñadas con aberturas calibradas que actúan como filtros:

  • Umbral superior (entrada): la entrada permite el acceso de los insectos objetivo mientras limita el de especies más grandes no objetivo
  • Umbral inferior (salida): aberturas más pequeñas o vías de escape permiten que los insectos más pequeños no objetivo salgan de la trampa

Esto crea un sistema de doble filtrado:

  • en la entrada: selección de lo que puede entrar
  • dentro de la trampa: permitiendo que los insectos más pequeños escapen

En conjunto, estos mecanismos ayudan a reducir las capturas no deseadas manteniendo la eficacia.


Figura 3. Principio de selectividad por tamaño: los insectos grandes son bloqueados en la entrada, los de tamaño objetivo son capturados y los pequeños pueden escapar.

Adaptación a diferentes tamaños objetivo

En algunos casos, la especie objetivo incluye individuos de diferentes tamaños, como reinas y obreras.

En estas situaciones, la selectividad se vuelve más compleja. La geometría de la trampa debe ajustarse cuidadosamente para adaptarse al tamaño de los individuos objetivo en cada momento.

Por eso, los sistemas eficaces cuentan con geometrías ajustables o intercambiables, que permiten modificar el tamaño de la entrada según sea necesario. Así se mantiene la selectividad y la eficacia en diferentes fases o condiciones.

Por qué la precisión del tamaño es importante

La selectividad por tamaño es más compleja de lo que parece.

Por ejemplo:

  • Los avispones europeos (Vespa crabro) suelen ser más grandes y deben ser excluidos
  • Las reinas de crabro son significativamente más grandes que las reinas de velutina
  • Sin embargo, las obreras de crabro pueden tener un tamaño similar al de las reinas de velutina

Esta superposición hace que la calibración precisa sea esencial. Una trampa demasiado amplia permitirá la entrada de especies no deseadas, mientras que una demasiado estrecha reducirá la eficacia.

Comparación de tamaño entre avispa asiática, avispa europea, avispa y abeja
Figura 4. Comparación de tamaños entre avispa asiática, avispa europea, avispa y abeja.

Geometría ajustable para una selectividad óptima

Para abordar estas variaciones, las trampas avanzadas utilizan boquillas intercambiables o aberturas ajustables. Esto permite adaptar la trampa según la temporada y la población objetivo, capturando por ejemplo reinas en primavera y obreras más adelante.

Límites de la selectividad y la importancia del monitoreo

A pesar de estos principios de diseño, la selectividad siempre tiene límites prácticos. Ninguna trampa es 100 % selectiva en todas las condiciones.

También es importante señalar que los avispones europeos pueden ser a veces más pequeños, especialmente las primeras obreras. En estos casos, pueden tener un tamaño similar al de la avispa asiática y ser capturados.

Si se observan estas capturas, se recomienda adaptar la estrategia, ya sea reduciendo el tamaño de la boquilla o deteniendo temporalmente la captura.

Por eso, el monitoreo regular es esencial. Las trampas deben revisarse con frecuencia para garantizar su correcto funcionamiento.

Cuando se observan capturas no deseadas, se pueden tomar varias medidas:

  • Ajustar la geometría
  • Reubicar la trampa
  • Pausar la captura

La captura selectiva no es una solución de “instalar y olvidar”. Requiere observación y adaptación constante.

Una evolución necesaria en la captura

La captura selectiva representa un gran avance en el control de especies invasoras. Permite actuar eficazmente preservando la biodiversidad.

Comprender el tamaño, el comportamiento y el diseño de las trampas es clave para controlar Vespa velutina sin dañar el ecosistema.

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